UN DULCE ATARDECER
Nos encontrábamos en una escondida cala, sentados al borde de una de las rocas que estaban más cercanas al líquido elemento...el océano estaba en calma y las mínimas olas que había acariciaban, haciéndonos cosquillas, nuestros pies... Tú me abrazabas, tu pecho me cobijaba de la brisa marina, mis manos reposaban encima de las tuyas acariciándolas y tus besos en mis mejillas, en mi cuello y en mi nuca, me daban el calor que me faltaba debido a la frescura propia del atardecer. El mar se teñía del color dorado proporcionado por el sol al esconderse en el horizonte. Observábamos ese paisaje en silencio...escuchando todo el ambiente sonoro que nos rodeaba, al mismo tiempo que percibíamos las sensaciones que nuestros cuerpos nos proporcionaban: nuestras respiraciones cadenciosas y relajadas, el pulso rítmico de nuestros corazones y el perfume salino y dulzón de nuestra piel... Me giré acercándome a ti....nuestras miradas, de color verde y de u...